Cada vez que entras en ese estado, tu sistema lo reconoce y empieza a volver ahí con más facilidad.
paso a paso...
Bajamos el ritmo.
Creamos un espacio seguro.
Para que algo en tu sistema pueda empezar a soltar la tensión sin que tengas que hacerlo tú.
La mente suele seguir activa.
Es normal.
Mientras tanto la luz y el sonido empiezan a marcar otro ritmo.
No necesitas dejar la mente en blanco, el sistema no depende de eso para responder.
Aquí es donde cada experiencia es distinta.
Algunas personas sienten descanso profundo. Otras ven imágenes, colores, recuerdos.
Otras simplemente notan que el cuerpo suelta la tensión.
No hay forma correcta de vivirlo.
Pero hay algo común: dejas de forzar.
El regreso es suave
Respiras más amplio.
El cuerpo pesa menos.
La mente está más clara.
Y en las horas o días siguientes, empiezas a notar cambios. En cómo descansas, en cómo reaccionas, en cómo estás.
No siempre es inmediato pero empiezas a notar que tu mente está más tranquila
En estrés o alerta estos ritmos son rápidos
En estados de descanso se vuelven más lentos y estables
Desde hace décadas se estudia cómo estímulos rítmicos de luz sonido pueden influir en esta actividad.
El cerebro tiende a sincronizarse con los estímulos que recibe No es algo que tengas que conseguir es una respuesta natural del sistema cuando recibe el estímulo adecuado.
Si tienes cualquier duda, escríbeme antes de reservar y lo valoramos juntos.